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Júpiter, Venus y Mercurio, “reunidos” en el cielo, acompañados de cerca por Marte.

 

El fenómeno astronómico del año
Cuatro planetas al amanecer

Mayo de 2011 quedará en nuestra memoria como un mes decididamente “planetario”, porque durante estos 31 días, cuatro de los cinco planetas observables a simple vista están “reunidos” en el cielo del amanecer: Venus, Júpiter, Mercurio y Marte. Cuatro mundos vecinos en compacta formación celeste. Una situación absolutamente inusual, que sólo se da unas pocas veces por siglo.

Más allá de las variadas e interesantes configuraciones que ocurrieron
(y ocurrirán) en todos los amaneceres de mayo, sin dudas, el momento central de este verdadero show planetario ocurrió el miércoles 11, cuando Venus y Júpiter formaron una suerte de “doble lucero”, apenas separados por 0.6 grado. Y por si eso fuera poco, ese mismo día, Mercurio se ubicó a 1,5 grado del par. O dicho de otro modo: en la madrugada del 11 de mayo, 3 de los 4 planetas de esta inusual agrupación planetaria coincidieron visualmente en una porción de cielo de tan solo 2 grados. Marte, el cuarto integrante de la formación, quedó apenas 6 grados por debajo del trío.

Los planetas y el Planetario

Con motivo de este rarísimo fenómeno astronómico, el Planetario realizó un monitoreo fotográfico durante varias madrugadas, antes y después del 11 de mayo. Y ese mismo día, organizó un evento especial a cargo de su Área de Astronomía, entre las 6.00 y las 7.30 de la mañana.

A pesar de una muy abundante nubosidad, decenas de personas se acercaron al Planetario para observar la singular “súper conjunción”, tanto a simple vista, con telescopios y binoculares. Y cuando parecía que nada podría observarse, poco antes de las 7 de la mañana, la nubes se abrieron parcialmente en la zona oriental del firmamento, dejándonos ver la singular e impactante escena planetaria.

Juego de geometría astronómica
A pesar de las apariencias y de su espectacularidad, esta agrupación planetaria fue aparente: los planetas no pueden agruparse realmente en el espacio. Cada uno tiene su propia órbita en torno al Sol, y están separados por decenas, cientos y hasta miles de millones de kilómetros. Lo que vimos el miércoles 11 (y con un menor grado de espectacularidad visual los días previos y posteriores) fue un simple juego de perspectiva. Los 4 planetas quedaron, más o menos, en una misma línea visual, pero a distintas “profundidades”: Júpiter, Venus, Mercurio y Marte se ubicarán a distancias 874, 222, 133 y 346 millones de km. de la Tierra, respectivamente.

 

 

¿Cuándo volveremos a ver algo parecido?
Es difícil saberlo, dado que estas configuraciones planetarias no responden a intervalos temporales regulares y precisos. Las simulaciones que realizamos con programas de computadora específicos (que representan el aspecto del cielo y los movimientos planetarios), nos indican que no volveremos a observar nuevamente a 4 planetas coincidiendo en una pequeña porción de cielo (menor a 10 grados) hasta septiembre de 2040. Evidentemente, tanto por su belleza, como por su absoluta rareza, esta agrupación planetaria de mayo de 2011 quedará grabada a fuego en nuestros ojos y en nuestra memoria.


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