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Un cielo de verdad
desde un lugar natural
17 de octubre de 2009 - IV Salida de observación al campo
La partida tuvo lugar desde el Planetario, a las 14 hs. Luego de tres horas y media de viaje, arribaron a Yamay, buscaron el mejor lugar desde donde realizar las observaciones, armaron los telescopios y esperaron la puesta del Sol.
Como parte del Curso Descubrir, Observar y Disfrutar el Cielo (dictado en nuestra Institución por Diego Luis Hernández) profesores, ayudantes y alumnos realizaron una salida de observación al campo, alejados de la contaminación lumínica de Buenos Aires.
Al evento concurrieron cincuenta personas, que se trasladaron en un micro contratado especialmente. Además de observar el cielo a simple vista, como indica la temática propia del Curso, aprovecharon la ocasión para llevar y utilizar algunos de los telescopios y binoculares con los que cuenta el Planetario.
Al igual que en las tres salidas anteriores, el sitio elegido fue la granja ecológica “Yamay”, dedicada al Turismo Permacultural Social y Ambiental Responsable. La misma, está situada en la localidad de Villa Pardo (Provincia de Buenos Aires) a 35 km. de la ciudad de Las Flores y a 223 km de la Capital Federal. La distancia, la oscuridad y la tranquilidad del lugar resultan ideales para la actividad: la observación de un cielo oscuro.
Antes del anochecer, la gente del lugar brindó una visita guiada y explicó que “ Yamay” (palabra que significa “estar bien”) es un emprendimiento que tiene como objetivo desarrollar un modelo turístico comprometido con el entorno, que despierte conciencia social, ecológica y cultural, y que conserve la armonía con la naturaleza. Cuenta con el nombramiento de “Proyecto de interés municipal” otorgado por el municipio de Las Flores. El diseño “Permacultural” en “ Yamay” contempla la aplicación de energías renovables, el tratamiento de efluentes y la construcción natural a través de materiales y métodos ecológicos.
La actividad de observación del cielo no pudo haber encontrado un lugar mejor para, además, interactuar en armonía con la naturaleza. Además, la observación del cielo desde allí se ve favorecida enormemente por la ausencia de luz eléctrica.
Ya en el ocaso, divisaron a Júpiter, aún a plena luz del día, a simple vista y con telescopios. Cuando el cielo se oscureció totalmente, empezaron a identificar las estrellas y las constelaciones, algo que hicieron durante toda la noche. Luego, fue momento de observar con los telescopios algunos objetos de “cielo profundo”: galaxias, nebulosas, cúmulos abiertos y cúmulos globulares; y las Nubes de Magallanes aparecieron en todo su esplendor en la parte sur del cielo. Con el correr de las horas, pudieron notar cómo la Cruz del Sur recorría la parte más baja del firmamento. En el comienzo de la noche, se destacaban las constelaciones de Escorpio, Sagitario, Lyra, Águila y el Cisne. Más tarde, el cielo fue cambiando y aparecieron Orión, Tauro, Eridano, Pegaso, Andrómeda, y el planeta Marte.
Para mucha gente, éste significó su primer acercamiento a la observación de un cielo como el que se ve en el campo, de características similares al que simula el instrumento Planetario de nuestra institución. El aspecto del cielo observado desde un lugar oscuro, la Vía Láctea cruzando el firmamento, las Nubes de Magallanes y la innumerable cantidad de estrellas, fue lo que más los sorprendió en esta experiencia. Y para quienes realizan este tipo de actividades más asiduamente fue, una vez más, la confirmación de la calidad de única que tiene esta pasión por la Astronomía.