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  Evocación sobre
los orígenes del Planetario



Prof. Antonio Cornejo

Frente a un nuevo aniversario de la puesta en marcha de nuestro Planetario y en respuesta a un requerimiento de su Directora la licenciada Lucía Sendón, me es grato evocar algunos de los primeros pasos, que condujeron a que nuestra ciudad contara con un centro de divulgación científica de características tan especiales.

A comienzos de la década del treinta, numerosas personalidades e instituciones del país se hicieron eco de lo que en Europa se denominó “El milagro de Jena”.  Esa expresión surgió porque en la mencionada ciudad alemana, donde se encuentra la empresa Carl Zeiss, brilló el cielo artificial del primer instrumento Planetario.

En nuestro país, la Sociedad Científica, la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos GAEA y la Asociación Amigos de la Astronomía destacaron las ventajas que traería a nuestra actividad cultural la instalación de un Planetario.
En 1932 la Municipalidad de Buenos Aires designó una comisión integrada por el Dr. Adolfo E. Holmberg, el Ing. Carlos Della Paolera., el Ing. Féliz Aguilar, el Arq. Carlos E. Becker y el Dr. Frank L. Soler, con el fin de estudiar el proyecto presentado por el primero, que consistía en dotar a la ciudad de un acuario y de un Planetario. Lamentablemente, no se pudo concretar.

A partir de 1958, por iniciativa del entonces Secretario de Cultura de la Municipalidad, Dr. Aldo Armando Cocca, se designó una comisión asesora honoraria integrada por el Ing. Luis M. Igartúa, por la Sociedad Científica, el Dr. Miguel Itzigson, por el Observatorio de La Plata, el señor Walter A, Sonnhauser, por la Asociación Amigos de la Astronomía, el señor José Luis Pena, por el Consejo Deliberante y el Ing. Teófilo M.Tabanera, por el Departamento Ejecutivo. Esta comisión debía estudiar la adquisición y la futura ubicación del Planetario.
El proyecto de ordenanza (IX-1959) se debió al Concejal del socialismo José Luis Pena y llevó la firma de Roberto Etchepareborda y Armando P. U. Parodi.

El arquitecto Enrique Jan, quien por entonces integraba el equipo de profesionales de la Dirección General de Arquitectura y Urbanismo de la Municipalidad, fue el autor en 1960 del proyecto arquitectónico. 
Se adjudicó su construcción a la Compañía Argentina de Construcciones Civiles S.A. – (Decreto 1625– 25-IX-1961 - B.M. 11687).

Fotografía: Gentileza del Sr, Aldo Sessa  

El nombre del Planetario

Por sugerencia de la Sociedad Italiana Leonardo da Vinci, la Federación General de Sociedades Italianas de la República Argentina propone al Intendente Municipal que se imponga el nombre de “Galileo Galilei” al Planetario en construcción. (Decreto Ordenanza 16990 – 8-X-1963 B.M. 12182).

Las habilitaciones parciales del Planetario.
El Coloquio sobre los progresos de la exploración cósmica


Entre los días 19 y 22 de diciembre de 1966 se dispuso habilitar las instalaciones del Planetario - cuya construcción no había finalizado - para realizar un coloquio como acto de clausura de los festejos celebratorios del Año del Sesquicentenario de la Declaración de la Independencia Argentina.  Se lo denominó: “Primer coloquio sobre los progresos de la exploración cósmica y sus consecuencias para la humanidad”; en el que participaron destacados especialistas en las ciencias del espacio, que trataron el tema: “El Universo y la Sociedad”.

Además de las autoridades municipales asistieron: el Dr. Bernardo A. Houssay, Presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas; el Dr. Atilio Dell Oro Maini, Presidente del Consejo Ejecutivo de la UNESCO; el Ing. Teófilo Tabanera, Presidente de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales, entre otras destacadas personalidades.

Fui invitado y participé en el coloquio, debido a que en ese entonces desempeñaba la jefatura del observatorio del Servicio Internacional de la Hora.

Si bien gran parte del edificio ya se encontraba terminado, faltaban detalles para habilitarlo definitivamente al uso del público, tales como las butacas de la sala, cortinados, muebles, revestimientos de madera, ascensor, vidrios, conexión con la red eléctrica de la ciudad, etc.  De manera que luego de dicha ceremonia continuaron los trabajos para darle término.

 



La nota Nº 898 de fecha 22-V-1967, en la que el Secretario de Cultura y Acción Social, Dr. Juan Schettini se dirigió al Secretario de Obras Públicas y Urbanismo Ing. Jorge Carlos Oneto, detalla claramente la situación en ese momento:

”Como recordará el señor Secretario era propósito del Departamento Ejecutivo habilitar definitivamente el Planetario de la ciudad de Buenos Aires el día 28 de abril ppdo. Ello no fue posible por cuanto es menester la realización de los trabajos que a continuación se indican: terminación de ascensor circular, colocación de cristales, instalación del equipo de aire acondicionado, provisión de una baranda en la escalera, revestimiento de un tabique de madera en el subsuelo, e instalar lo necesario para la iluminación exterior del Planetario.
En consecuencia, me es grato dirigirme al señor Secretario solicitando quiera tener a bien disponer , con carácter de muy urgente, se efectúen dichos trabajos a fin de habilitar el Planetario en los primeros días de julio próximo,- según así es el deseo del señor Intendente Municipal.
Asimismo, encarezco al señor Secretario se sirva tener la gentileza de urgir la licitación para que se provean los muebles, alfombras, cortinados y demás elementos complementarios con destino a dicho organismo.
Saludo al señor Secretario con distinguida consideración.”


El atraso en la finalización de la obra, se explicó entonces, que se produjo por el incumplimiento de algunos contratos, debido a la calidad excepcional de los trabajos realizados hasta ese momento y a su  especial diseño.

Las primeras funciones para estudiantes

Fui contratado por la Secretaría de Cultura y Acción Social para que me hiciera cargo de la puesta en marcha del Planetario, en el menor tiempo posible (Exped. 989/67), a partir del 1º de junio de 1967.

A partir del 13 de junio del citado año, pude comenzar a realizar las primeras funciones, a razón de tres por semana y destinadas solo a estudiantes, quienes debieron presenciarlas de pie, ya que no se contaba con butacas en la sala.

El primer semestre de funcionamiento del Planetario fue muy especial, no había energía eléctrica de línea, tampoco teléfono, no se disponía de ningún ambiente como para instalar una oficina, no teníamos muebles, no se habían colocado los vidrios, compartía el edificio con la empresa constructora, eso sí, podía usar  una oficina en el Palacio Municipal, en la Av. de Mayo.

El personal asignado eran: un administrativo, un técnico electromecánico (recién egresado de la Escuela Manuel Belgrano) y los dos electricistas encargados de los grupos electrógenos, que nos proporcionaban energía eléctrica, cada vez que había que usar el instrumento planetario.

No se contó con presupuesto hasta el año siguiente, de manera que el pequeño grupo pudo moverse gracias al apoyo de la Secretaría de Cultura y de otras reparticiones.

 

La habilitación para el público

Una vez que fueron instaladas las butacas de la sala, se pudo habilitar el acceso al público en general; eso fue posible el día 5 de abril de l968 y entonces, ya con presupuesto asignado y con la planta funcional aprobada, fui designado Director del Planetario (Decreto Nº 3004
del 3-IV-68).

Como lo expresara en 1997 en ocasión de cumplirse el trigésimo aniversario de la habilitación del Planetario: “nos propusimos entonces
que el flamante Planetario fuera un teatro, una escuela y un centro cultural a la vez, en cuyas dramatizaciones se observaran estrictamente los fundamentos de la verdad científica.”

El interés puesto de manifiesto por el público, quedó evidenciado por el hecho de que durante todos esos años la demanda de los establecimientos educacionales superó la capacidad de satisfacerlos.  Alrededor de 9 millones de personas concurrieron a sus espectáculos durante los 33 años en los que estuve a cargo del organismo.

El arquitecto Enrique Jan

El edificio del Planetario fue su creación, él realizó esta obra admirable que dio lugar a que desde algunas ciudades europeas se lo consultara con el fin de proyectar futuros Planetarios.

La empresa Carl Zeiss de Alemania editó y distribuyó en Planetarios y Museos de Ciencias de Europa, fotografías de gran tamaño del edificio.

Al cumplirse el 50 aniversario de la creación del primer instrumento planetario, el matasello postal alegórico, realizado en Alemania, representaba la imagen de nuestro Planetario.

El Arq. Jan era además de un brillante profesional, una persona excepcional, que no aceptó recibir demostraciones de homenaje, pese a que lo intenté en varias ocasiones; en cambio, pude contar con su asesoramiento profesional toda vez que era necesario realizar algún arreglo en el edificio, en el tapizado de las butacas, en las cortinas, o en el hermoso mobiliario, que el también diseñó.

En el año 1970 el Ing. Takutaro Yabashi, residente en Tokio, donó un reloj de Sol a la ciudad de Buenos Aires, el que fue  instalado frente al edificio del Planetario; el pedestal que lo sostiene fue diseñado, a mi solicitud, por el Arq. Jan.

Mi reconocimiento y gratitud por su obra y por el apoyo brindado cada vez que le fue requerido. Lamentablemente no está ahora entre nosotros, ya que falleció en abril de 1996.

 

En este aniversario del Planetario debemos rendir homenaje a su memoria y a la de quienes de una u otra manera
han hecho posible esta maravilla de la ciencia y de la técnica. Es mérito de ellos el haber logrado la instalación de
un Planetario en Buenos Aires: un instrumento de cultura, un puente entre el mundo científico y la población, una
fuente inagotable de gozo estético.




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